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domingo, 9 de setiembre de 2012
miércoles, 30 de mayo de 2012
¿QUIÉN TIENE LA CULPA?
Lectura: Génesis 43:1-10.
"Si yo no te lo vuelvo a traer, y si no lo pongo delante de ti, seré para ti el culpable para siempre" Génesis 43:9
Judá estaba dispuesto a asumir la responsabilidad de llevar a su hermano Benjamín de vuelta a Egipto (Génesis 43:9). Si algo le pasaba, el aceptaría la culpa. Esta es una de las características más inusuales en la naturaleza humana porque, por lo general, procuramos culpar a otra persona.
Una noche, hubo un choque frente a mi casa. Salí y me encontré con una enérgica discusión sobre quién tenía la culpa. Uno de los conductores gritaba, diciendo: "Usted estaba en el lado contrario de la calle y además iba demasiado rápido". La otra persona contestó: "No, usted tiene la culpa. No puso las señales direccionales y tenía encendida la luz alta". Después de media hora, llegó la policía y se repitió la discusión.
Una de las cosas más difíciles de aprender es aceptar la culpa y decir: "Me equivoqué". ¿Por qué? No siempre se trata de deshonestidad deliberada. La verdadera razón es, sencillamente, que lo vemos solo desde nuestra perspectiva personal. Si pudiéramos considerarlo con calma desde el punto de vista de la otra persona, podría parecer totalmente distinto.
Toda moneda tiene dos caras. Nunca podrás ver ambos lados hasta que dejes de acusar y escuches humildemente a la otra persona. Si quieres resolver un conflicto, debes estar dispuesto a aceptar la culpa.
Reflexión: Para tener razón, debes estar dispuesto a reconocer que podrías estar equivocado.
viernes, 13 de abril de 2012
ÉL CUIDA A LOS SUYOS
Lectura: Salmo 145:8-21.
"Jehová
guarda a todos los que le aman..." Salmo 145:20
Una
niña que viajaba en tren por primera vez oyó que tendría que cruzar varios
ríos. Cuando pensaba en el agua, se sentía perturbada y tenía miedo. Pero cada
vez que el tren se acercaba a un río, siempre había un puente que le permitía
atravesarlo con toda seguridad.
Después
de pasar sin problema por varios ríos y corrientes, la niña se recostó en su
asiento dando un suspiro de alivio. Entonces, miró a su mamá y dijo: "Ya
no estoy preocupada. Alguien ha puesto puentes en todo el camino".
Cuando
nos enfrentemos con aguas profundas de tristeza, nosotros también descubriremos
que Dios, en Su gracia, "nos ha puestos puentes en todo el camino".
Así que, no tenemos que sumirnos en la desesperanza y la ansiedad. De maneras
deleitosas, aunque muchas veces inescrutables, Él proveerá lo que haga falta y
nos ayudará a atravesar todas nuestras dificultades, hasta llegar al otro lado.
Aunque no entendamos cómo suplirá nuestras necesidades, podemos estar seguros
de que proporcionará la forma de hacerlo.
Los que
han entregado sus circunstancias a Dios pueden exclamar con el salmista:
"Justo es Jehová guarda a todos, y misericordioso en todas sus obras. Jehová
guarda a todos los que le aman..." (Salmo 145:17,20).
En vez
de preocuparnos por lo que nos espera, podemos confiar en que el Señor estará presente
para cuidarnos.
Reflexión:
Donde Dios guía, también provee.
lunes, 9 de abril de 2012
LA ESPERANZA DEL AMANECER
Lectura: 1
Corintios 15:20-28.
"Y
muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el
sol" Marcos 16:2
Imagina
lo que sería si nos acostáramos una noche sabiendo que el sol no saldrá a la
mañana siguiente. Piensa en el frío, la oscuridad sin fin, las inevitables
garras de la muerte que, poco a poco, recorrerían toda la tierra. Las plantas
secarían, las flores se marchitarían, los árboles morirían y todo lo que vive
perecería por falta de luz solar.
Pero ¡bendito
sea Dios! El sol sale todos los días; su cálida luz, que da vida, inunda la tierra.
A la "muerte" de una puesta de sol le sigue la
"resurrección" del amanecer del siguiente día, y nuestra esperanza se
renueva. Todas las mañanas, los rayos solares nos recuerdan que la larga noche
del pecado y de la oscuridad darán paso al día eterno en el cielo.
Más
segura que la salida del sol por la mañana es la certeza de nuestra
resurrección en Jesucristo. La oscura noche de la muerte cayó sobre Él y Su
cuerpo sin vida fue puesto en la tumba. ¡Pero resucitó! Y en Su
resurrección está la promesa de nuestra vuelta a la vida. El apóstol Pablo
declaró: "En Cristo todos serán vivificados" (1 Corintios 15:22).
La
próxima vez que veas salir el sol y mires sus rayos que iluminan el cielo de la
mañana, deja que tu corazón se llene de esperanza. ¡Es un recordatorio de
la certeza de tu propia resurrección!.
Reflexión:
La resurrección de Cristo garantiza la nuestra.
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